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El camino que me trajo hasta aquí...

Nunca planeé ser coach, pero...

Mi último trabajo fue como manager de un hostal de surf. A menudo descubrí que las personas venían a mí no solo como un jefe, sino como un amigo — a veces incluso en broma como su “otro papá.”

Me encontré escuchando, haciendo preguntas, ofreciendo perspectiva y apoyando a las personas en momentos de incertidumbre — sin darme cuenta de que esto era coaching a su manera.

Cuando llegué a una encrucijada en mi vida, esa experiencia — combinada con mi amplia experiencia en varios otros campos, mi amor por viajar, aprender a surfear tarde en la vida y el crecimiento personal — me trajo aquí.

Hoy, entreno a personas que sienten un sutil impulso hacia el cambio, pero no están seguros de por dónde empezar.


La experiencia de vida me ha traído aquí...

He vivido en varios países, experimentado diversas culturas y conocido a personas increíbles. Siempre trato de aprender algo de cualquier lugar al que voy, o de cualquier persona que conozco, lo que hace que viajar sea aún más gratificante.

También he tenido una amplia variedad de trabajos, que van desde bartender, recepción de hotel, operador turístico y consultor de viajes; pero también he tenido mi propio negocio en el sector de licencias de marcas internacionales, promociones y la importación y distribución de mercancía de Fórmula 1.

He vivido situaciones donde el dinero es abundante, pero también donde las finanzas son ajustadas. He tenido trabajos relajados, pero también he experimentado situaciones estresantes y de alta presión.

Ha sido un largo camino hasta donde estoy hoy, pero es gracias a esta historia que siento que he acumulado la experiencia necesaria para poder apoyar a personas en diferentes situaciones, que enfrentan retos y presiones distintas.


Inspiración de filosofías orientales

Mi enfoque de coaching ha sido moldeado silenciosamente por filosofías orientales — particularmente las perspectivas taoístas y japonesas sobre el flujo, la aceptación y la vida con propósito.

El taoísmo habla del Wu Wei y del Yin y Yang: actuar sin forzar, moverse en alineación en lugar de hacerlo desde la presión, y equilibrar las energías.
De aquí tomamos el concepto de “flow”: vivir con naturalidad y seguir nuestro camino de menor resistencia, de una manera fluida y sin esfuerzo.

Junto a esto se encuentra la idea deIkigai— un concepto japonés a menudo traducido como “una razón para ser.” No una gran declaración de misión, sino la intersección de lo que te energiza, en lo que eres bueno y cómo contribuyes de manera significativa al mundo.

Juntas, estas ideas dan forma a cómo trabajo.

No luchamos contra la realidad en nuestras sesiones.
No perseguimos la perfección.
Y no forzamos la claridad antes de que esté lista.

En cambio, construimos conciencia y aceptamos lo que está presente.